Entre flores de cempasúchil, ofrendas, aromas y recuerdos México vive una de las celebraciones más representativas de nuestro país: “El Día de Muertos” y el “Día de Todos los Santos”, dos de las fechas más representativas del año. Una tradición que une a las distintas generaciones y símbolo de identidad cultural.
Durante estos dos días, las familias se reúnen para convivir y fomentar las tradiciones de los mexicanos.
Primer día del mes de noviembre, inicia el mes con la celebración de “Todos los Santos” y el “Día de Muertos” en México. Una de las tradiciones ancestrales que conmemoran los mexicanos, que forman parte esencial nuestra cultura.
El origen de esta reconocida celebración, se remonta a los rituales de la Iglesia Católica, cuyos inicios se encuentran con la llegada de los españoles a nuestro país.
Los elementos de los altares y ofrendas
Entre los elementos que se encuentran en las ofrendas del “Día de Muertos” destacan:
- Mantel blanco: El color blanco representa la pureza.
- Sal: cuyo significado representa la purificación de las almas, que ayuda a los difuntos a transitar del este mundo al mundo de los muertos.
- Agua: que simboliza la sed de las ánimas que es mitigada en el recorrido.
- Calaveras de azúcar: forman parte de la tradición de las culturas mesoaméricanas.
- Copal e incienso: Limpia los malos espíritus y el alma de los muertos.
- Flores: el cempasúchil es el símbolo de la festividad, el amarillo es “la flor del sol.”
- Pan de muerto: es uno de los elementos más preciados que conforman el altar, que a través de sus figuras y sabores, representa el ciclo de la vida y de la muerte.
- Papel picado: representa uno de los cuatro elementos de la naturaleza: el aire, como parte fundamental de las ofrendas.
Por lo que desde los últimos días del mes de octubre, se realizan los altares para recordar a quienes ya no están entre nosotros.

















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